El arce es un árbol de origen japonés que tiene la característica de adaptarse sin ningún tipo de problema a jardines con sol parcial y tierra húmeda. Esta especie brinda una elegancia otoñal realmente espectacular llena de contrastes que dejarán más que sorprendidos a las visitas.

Los arces tienen la capacidad de desarrollar un potencial estético muy importante en el jardín pero requieren de un exigente mantenimiento. Estos árboles de aspecto corpulento, de poca altura, de tallos están entrelazados y de copas teñidas de un color rojizo y amarillento son una de las especies más preciadas en lo que respecta a decoración de jardines.

A continuación les comentaremos acerca de las posibilidades decorativas que nos propone esta especie.

El arce es ideal para terrazas y patios ya que puede ser cultivado durante años en contenedores o jardineras manteniendo así su porte original de árbol enano.

Es un árbol muy utilizado para los jardines orientales ya que su estilo y detalle inspira a la decoración de estilo zen.

El arce propone hermosos paisajes otoñales  y crea contrastes cromáticos muy interesantes.

Es ideal para rincones especiales, las variedades más esbeltas y escultóricas de este árbol aseguran un resultado espectacular delante de muros insignificantes o jardines pequeños.

A la hora de realizar algún tipo de decoración junto al agua se puede utilizar este árbol ya que su tendencia holgazana de ramas lloronas crea escenas de gran belleza al reflejarse en la lámina de agua.